4 soft skills imprescindibles para hacer del teletrabajo un modelo de trabajo eficaz en tiempos del coronavirus


25 Mar
25Mar

La semana pasada quisimos dar cuenta en un artículo acerca del teletrabajo, de la manera en la que muchas organizacions estaban implantando el modelo de trabajo flexible en las empresas. Obligados por las circunstancias, muchas de ellas se han visto superadas por la súbita emergencia del virus Covid-19, que ha puesto patas arriba (y parece haberlo hecho para siempre) nuestro sistema económico entero. 

En dicho artículo partimos de una tesis principal sobre la que vertebramos el resto del texto: el teletrabajo como modelo corporativo, no puede sostenerse dentro de organizaciones con estructuras decimonónicas en las que predominan los planes de gestión vertical y unidireccional, modelos estáticos donde no resulta sorprendente que los jefes practiquen la microgestión por desconfiados. 

En ese mismo texto hicimos mención a algunas acciones que desde la dirección se podían tomar en el marco de las relaciones profesionales entre el empleado y el empresario. En este sentido, y con el objetivo de revelar algunos actos encaminados a conseguir desarrollar eficazmente el teletrabajo, señalamos algunos puntos de gestión y programación de eventos y actividades que envuelven a este tipo de relación laboral. Acciones como la coordinación y el diseño de las tareas que el trabajador de la empresa debe seguir desarrollando como parte de sus funciones básicas, así también como la planificación de los horarios y los tiempos del que los teletrabajadores disponen para cumplir con los objetivos propuestos. Ahora, nuestro objetivo se focaliza en determinar algunos de los habilidades blandas más valiosas para convertir al modelo de teletrabajo en un sistema eficiente dentro de tu organización. 

En este sentido, existen ciertas habilidades blandas que podrían ser claves para afrontar situaciones de cambios estructurales como a los que estamos asistiendo en la actualidad. Las cuatro habilidades que podemos destacar en este sentido son: flexibilidad y adaptación, comunicación eficaz, colaboración y confianza, y fomento del espíritu crítico. 

En estas circunstancias de confinamiento y teletrabajo, el establecimiento de unas tareas rígidas, fijadas a cumplirse en un tiempo límite y mediante unas reglas estrictas, no consiguen adaptarse a la realidad de esta nueva situación sobrevenida. Es importante que el empleado desarrolle un perfil con una alta capacidad de adaptación y flexibilidad, por lo que asignar tareas teniendo en cuenta los objetivos a realizar podría ayudar al trabajador a adaptar el horario a su condición familiar y social concreta. En este sentido, y de acuerdo con la realidad del colaborador, la persona estaría entonces en disposición de negociar el horario de trabajo diario que más le convenga. El hecho de que se abra un espacio laboral dentro de la propia cosa, en un espacio en principio no pensado para ese fin, puede causar distracción y una serie de dificultades añadidas que repercutirían directamente en la capacidad del empleado para establecer los límites entre lo personal, lo familiar y lo laboral. 

La distancia social y la falta de roce presencial con compañeros y jefes genera en muchas ocasiones una pérdida de identidad del teletrabajador con respecto a su empresa, además del potencial carácter de desmotivación que supone la soledad.  Desarrollar habilidades comunicativas que permitan la rápida interacción entre los miembros de la comunidad, podría convertirse en un salvaconducto ideal para que el sujeto pueda dejar de sentirse ahogado en un espacio de confinamiento. Esto se convierte en un punto relevante en el caso de los trabajadores con espacios habitables reducidos debido al nivel económico al que tienen acceso.                                                                

Además, mantener un buen nivel de relación y comunicación entre trabajadores permite que la empresa implique a todos los miembros de su comunidad y los mantenga alineados dentro de una estrategia concreta de Business continuity. En este sentido, identificar el público interno perfecto, además de asegurarse de elegir los canales necesarios para establecer la comunicación, permitiría a la empresa compartir la respuesta elegida ante la crisis, y se aseguraría a su vez de que los colaboradores comprendan qué se espera de ellos y cómo pueden contribuir a los objetivos corporativos. 

 Y entre las habilidades más importantes para el mundo profesionalque que se avecina se encuentra la inteligencia interpersonal o de colaboración y confianza. Complementando la habilidadad comunicativa que mencionábamos en el párrafo anterior,  la inteligencia interpersonal facilita, de una forma sana y eficiente, la relación con los demás para que, a través de la cooperación y la colaboración, se alcancen los objetivos comunes y se plasme la visión que la administración y dirección ha propuesto. Por lo tanto, la confianza permite desarrollar la capacidad de liderazgo, influencia, y colaboración (con la dosis justa de empatía como base), lo que favorecerá el trabajo en equipo.

Este cambio continuo al que los trabajadores tienen que enfrentarse, hace que estos convivan constantemente con la incertidumbre y la inseguridad. Fácilmente, esta situación de caos puede provocar en ellos emociones negativas, (estrés, angustia, o miedo al cambio) lo que puede suponer una barrera a la hora de afrontar los retos que supone este proceso obligado de digitalización. La inteligencia emocional será una de las claves, entonces, para identificar y comprender esas emociones correctamente, con el objetivo de conectarse con uno mismo, acceder al sustrato de nuestra propia subjetividad y hacernos conscientes de todas esas emociones que nos afectan negativamente. Así, el trabajador tendría la capacidad de afrontar los cambios desde una posición más realista, pertrechado de la información necesaria para tomar decisiones más acertadas.


>>Pinche aquí si quieres leer el artículo donde desgranamos qué era y qué no el teletrabajo<<