Abriendo puertas: los beneficios de contratar a ex convictos


10 Mar
10Mar

Pese a que desde hace siete años el número de reclusos ha ido disminuyendo considerablemente en nuestro país, con 59.129 presos según los últimos datos registrados, la tasa de criminalidad por habitante en España se encuentra entre las más altas de Europa. Con estos datos en la manos, y a pesar de que los ex delincuentes (o aquellos que se encuentran en el camino de la reinserción social) representan toda una masa de trabajadores aún sin explotar, su situación marginal a nivel social y laboral es una de las más problemáticas de atender. 

Cuando un delincuente sale de la cárcel, la cantidad de problemas y obstáculos que debe sortear hasta conseguir la reinserción social real, le impide en muchos de los casos alcanzar el objetivo propuesto. Una tarea, por tanto, nada fácil y que se complica debido a la falta de confianza que los reclutadores depositan en esta posible fuerza laboral. Richard Cowlishaw, consciente de los recelos y las dudas que la contratación de estas personas puede suponer para la directiva de cualquier organización, se lo pensó bien cuando le propuso su idea a los directores de recursos humanos de su empresa de logística Clipper. Al final, el resultado satisfizo a ambas partes, tanto que la compañía continuó contratando a este personal tiempo después. 

Las perspectivas a la hora de encontrar trabajo en el caso de los ex delincuentes escasean significativamente. Ello es especialmente palmario en el acceso a determinados sectores, como el financiero o el educativo, donde las limitaciones se agravan en porcentaje aún mayor con respecto a otros. Los que reciben, sin embargo, un mayor respaldo al ser contratados por el reclutador, se encuentran en el tramo de los exconvictos que cuentan con antecedentes penales menos graves. También, las posibilidades de encontrar trabajo mejoran si se llegase a tratar de convictos en régimen de libertad condicional, y que son conscientes de que deben luchar duro (más incluso que el resto) para ganarse el puesto y ser contratado por la empresa. 

Las investigaciones más recientes han mostrado que la falta de confianza se convierte en el factor de impedimento principal para facilitar la reinserción de la población reclusa. Por ello, el conseguir un trabajo, obtener el apoyo de tu familia, amigos o pareja, se consideran condiciones imprescindibles para reintegrar a los convictos de nuevo en la sociedad. Sin embargo, nada garantizará el éxito del proceso, puesto que incluso esa red de apoyos externos con los que el recluso cuenta, tiende a debilitarse con el paso del tiempo, siendo patente esta disminución cuando las condenas son de larga duración. 

Los ex delincuentes poseen, antes y después del encarcelamiento, habilidades comerciales que en muchas ocasiones les hacen aptos para los trabajos a los cuales quieren aspirar. Sin embargo, muchos de estos conocimientos pueden haberse quedado obsoletos, desfasados, y necesitan adquirir otros más actuales. 

Una buena manera de que los reclutadores vuelvan a depositar confianza en estos trabajadores se incia incluso antes del regreso a la vida laboral, y que se conforma especialmente a lo largo del proceso de formación previo que siguen para adaptarse a las nuevas necesidades comerciales de las compañías. Tras un largo período de encarcelamiento, es probable que las habilidades de los reclusos se hayan vuelto desfasadas de cara a afrontar los retos que plantea el mercado actual. Dichos desafíos pueden ser contrarrestados con trabajo y formación, recibida durante el período de encarcelamiento. Se hace necesario, si estos sujetos quieren volver a integrarse dentro del sistema, que hayan recibido una formación personalizada y continuada en la cárcel. “Cada proceso de reinserción es único, casi artesanal", explicaba Betsabé (técnica de inserción referente de la prisión de Quatre Camins) en una entrevista a El País. La falta de estima con la que se encuentran estos sujetos cuando salen (o quieren volver) a trabajar, pueden ser en parte resueltas ayudando a que los reclusas puedan obtener las herramientas correctas para su formación. 

Estos procesos formativos pueden ser validados si además el empleador ha realizado a su vez una tarea de supervisión de dicha ruta de aprendizaje emprendida por el empleador. En muchos casos, la reeducación del recluso cuenta además con el apoyo de agencias intermediarias que sirven como nexo de unión entre empresario y futuro trabajador. Estos programas con frecuencia actúan como defensores de los ex-delincuentes para posibilitar su transición hacia el mercado de trabajo. En muchas ocasiones trabajan para realizar las asignaciones de puestos dentro de las empresas. Estos servicios ofrecen a los ex-delincuentes la ventaja de saber que sus antecedentes penales no será lo único revisado a la hora de optar a cualquier ocupación remunerada. 

Los trabajadores ex delincuentes suponen una fuerza que podría aumentar el talento y el valor de la empresa que esté dispuesta a contratar, al abrirse a un sector de la población en edad laboral aún sin explotar. Hay muchas personas altamente capacitadas y válidas para desarrollar el trabajo que su empresa requiere, a pesar de que la cárcel supone, para quienes llevan mucho en ella, el medio en el que se encuentran más seguros y del cuál les resulta difícil independizarse. La responsabilidad civil supone otro elemento de atracción para contratar ex convictos, al reducirse así los niveles de reincidencia criminal y ayudar de esta manera a las zonas más deprimidas de nuestra zona geográfica de influencia. 


Imagen cedida por InfoCoin