Tan sólo el 13% de las empresas apuestan actualmente por el teletrabajo en su organización


Tal vez te suenen ya los siguientes términos: coworking, oficina flexible, u oficina privada. Son palabras en boga (en mayor o menor medida sinónimos entre ellos) que designan uno de los elementos claves en la estructura de los nuevos modelos de trabajo flexible. Son varios los beneficios que ya señalamos en un reciente artículo acerca de la implantación de este modelo de trabajo dentro de las organizaciones. Algunos de ellos son más prácticos (la ampliación de los nichos de contratación para acceder a una mayor cuota de talento corporativo) y otros más abstractos y que apelan directamente a cuestiones cómo la felicidad o la satisfacción personal del trabajador, o el aumento del bienestar del empleado al quedar depositada la confianza del director de la empresa en que el trabajador desarrolle su potencial. Tampoco podemos dejar de lado algunos preceptos que repercutirán en el futuro de las organizaciones; al implantarse estos sistemas, las estructuras unipersonales basadas en el control y el mando de una única figura al frente de la organización terminan por quedar obsoletas ante el empuje de una nueva forma de pensar. 

En los últimos días hemos seguido conociendo datos sobre medidas concretas que las organizaciones puedan implantar para potenciar modelos laborales de trabajo flexible. Entre ellos destaca, por la relevancia que ha alcanzado en los últimos tiempos y porque reúne varios de los beneficios antes mencionados, el modelo de coworking. Según un reciente estudio de Workthere, la plataforma internacional de la consultora Savills Aguirre Newman, las empresas de más de 100 trabajadores ocupan un 13 % de la superficie de las oficinas flexibles. Mientras que las pequeñas empresas (entre 2 y 20 personas), lideran el sector con el 50% de ocupación.  

En cuanto a datos globales, según se extrae de la II edición del Libro Blanco del Teletrabajo, el 13 % de las organizaciones han implantado esta medida en su empresa. Por otra parte, la cifra de trabajadores que actuamente desempeñan sus funciones mediante este régimen de trabajo, asciende a un 8%. Unas cifras aún bajas que demuestran aún las posibilidades de expansión del modelo entre las empresas. 

Los datos reunidos por la propia organización Workthere demuestran asímismo la capacidad de desarrollo de estas oficinas flexibles. En cuanto a las oficinas privadas, del 76 % de ocupación en 2018, se ha pasado al 81 % en 2019, y en lo que se refiere a la ocupación en espacio de coworking, las cifras ascienden desde el 53 % al 60 % en el pasado año. En palabras de la propia directora de Workthere, Ana Zabala: 

“A pesar de las informaciones sobre los desafíos a los que ha enfrentado el modelo de negocio de las oficinas flexibles, el sector ha experimentado un crecimiento positivo”. 

Las previsiones en el crecimiento del modelo de trabajo flexible son extraordinarias. Y ya existen organizaciones y fundaciones de ámbito privado que se han comprometido a fomentar el uso de estos nuevos entornos laborales, y situarnos al país a la vanguardia de dicho sistema. Con ese objetivo en mente, la Fundación Másfamilia ha impulsado entre las empresas españolas la firma de un código que compromete a las mismas a fomentar la cultura del teletrabajo y de los sistemas laborales flexibles. 


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